lunes, 11 de diciembre de 2023

Un día de navidad

 


 


Iris se levanta muy temprano para preparar los regalos de Navidad. Utiliza envoltorios usados, de fiestas anteriores para no tener que gastar. Despliega una pila de papeles de diferentes colores sobre la mesa de la cocina y elige cuidadosamente el color que le gusta a cada uno de sus hijos. Cuando despierte Carlos, su esposo, debe estar el desayuno y la ducha listos. Seguramente se instalará en el galpón para terminar algunos trabajos de carpintería. Atender sus demandas la ponen muy nerviosa a Iris.

A la hora de la siesta, la comida está casi lista. Viene cocinando desde hace varios días. Necesita tener todo bajo control, por lo tanto, pidió a sus hijos que solo trajeran las bebidas. Debe dejar los pisos lustrados y los muebles acomodados para que los más chiquitos se puedan mover con libertad.

Iris prepara una mesa impecable: la vajilla de porcelana y cristal y un pulcro mantel blanco. Cada uno tiene un lugar predeterminado: la cabecera es para su marido. Pedro, su hijo mayor y su esposa a la derecha de su padre y las mellizas, Alba y Emilia, que siempre se quieren sentar juntas, las acomoda a la izquierda. A Jorgito, que es el más revoltoso, lo ubica en la otra punta entre sus yernos. Viene viajando desde el sur donde le tocó hacer el servicio militar. Iris se guarda un lugar junto a su hija Elena con la que tiene más afinidad, la que escucha sus quejas sin decir palabra. En un rincón del living hay un árbol gigante que llega casi hasta el techo, lleno de adornos y guirnaldas de colores. Muy cerquita se encuentra el Winco donde suenan villancicos navideños.

Llega la hora de la cena. Pedro entra un poco preocupado por el comportamiento de su esposa, que no se lleva bien con su suegra. De golpe entran las mellizas con sus hijos, todos pequeños y seguiditos en edades. Carlos, el marido de Iris, está borracho desde temprano. Putea por cualquier cosa y discute con su hijo mayor.  Solo Elena ayuda a su madre porque le da mucha lástima que trabaje tanto el día festivo. La dueña de casa todavía no se pudo cambiar, tiene puesto el delantal mojado por haber lavado tantas ollas.

Pronto Iris se pone su vestido nuevo, se peina un poco, busca el maquillaje y se acerca a la mesa navideña. Hay discusiones de todo tipo. Carlos se pone más borracho aún y más agresivo. Hace mucho calor en Buenos Aires. La perra entra empujando la puerta mosquitero y corre alrededor de la mesa queriendo morder a los niños.  Iris controla que todo esté bien dentro de lo posible. Carlos, ¡no discutas!, se escucha decir cada tanto. Todos comen rápido e Iris se apura a lavar los platos para que la mesa quede limpia al momento de los regalos.

Llegan las doce y el cielo se cubre de pirotecnia. Iris va en busca de los paquetes y los entrega con sumo cuidado y orden, de derecha a izquierda. Cuando llega el momento de Susi, la esposa de su hijo Pedro, le da un paquete chiquito que contiene un anillo con una serpiente como dije. La joven se pone loca: ¡Esto es brujería! ¡Odio las serpientes! Y le agarra un ataque de nervios. Carlos sigue puteando y la perra, nerviosa por la pirotecnia, se enreda con el cable de las lucecitas y, tirando el árbol al piso, hace trizas la decoración.

Pasa una hora del momento fatídico y las mellizas deciden preparar a los nenes e irse a la casa de algún amigo para seguir la fiesta. Jorgito trata de ponerle alegría al momento tenso, contando chistes de borrachos y sus cuñados lo festejan. Pedro, habiendo calmado a su mujer, va buscando sus pertenencias y se dispone a salir rumbo al auto. Elena es la única que abraza a su madre, se la lleva a la cocina y le prepara una taza de té de tilo, pero Iris no para de murmurar palabrotas contra su nuera: No es capaz de levantar un plato la muy desgraciada, lloriquea.

De repente, la casa queda en silencio. Parece que arrasó una batalla en el living. Carlos está dormido en el sillón junto a la perra. Se acaban de ir todos. Solo quedaron resonando los villancicos. Andá, nena, le dice Iris a su hija poniéndose nuevamente el delantal. Toma la escoba y la pala con los guantes de goma puestos y el trabajo vuelve a comenzar.

 

Alejandra Busconi
14/11/2022

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