viernes, 12 de julio de 2024

Vida o Tiempo

 


El tiempo corre. La gente corre en las grandes ciudades. ¿Hacia dónde? ¿Por qué? ¿Para qué? El niño quiere crecer cuando el anciano quiere retroceder.

A mis quince años me dijeron: ¡Tenés toda la vida por delante! y de repente me encontré con un marido y una hija corriendo detrás del dinero. Sin dinero no podés alimentarte, sin dinero no podés vestirte, sin dinero no podés acceder a una vida digna. Entonces había que trabajar y correr detrás del tiempo para cumplir con las obligaciones. Correr detrás de los horarios de los demás: escuelas, jefes, medios de transporte, comercios o dependencias del Estado. Y la sociedad se apodera de tu tiempo.

La vida es tiempo y me arrepiento de no haberla disfrutado durante mi juventud como hubiese querido,. Gran parte de mis días me la pasaba tratando de cambiar a mis parejas como si yo fuese una maga. Reclamaba y demandaba lo imposible. Fui esclava del tiempo, hasta que pude construir, de a poquito, mi camino hacia la libertad. Mientras tanto, mis hijos crecían. Hoy trato de no perder el recuerdo de su imagen infantil, sus risas, sus voces y sus abrazos. Hoy trato de disfrutar cada momento con esos seres, ya adultos, y el tiempo se detiene en esos pequeños instantes. 

El tiempo me robó a mis seres queridos: tíos, primos y abuelos. Me sigue doliendo la muerte de cada uno de ellos… y los extraño. Me subo a mi propia máquina del tiempo y trato de revivir momentos que pasé con cada uno. Oigo sus voces, sus chistes y, sobre todo, siento sus abrazos. La última vez que vi a mi abuela fue en su cumpleaños postrero. Yo tenía diecinueve años. Me subió en su regazo y me dijo: Siempre vas a ser mi bebé. La última vez que abracé a mi prima Raquel, yo tenía treinta y nueve y ella treinta y seis y sigo reviviendo aquella mirada tan triste y tan hermosa. Repito: La vida es tiempo y me pregunto: ¿Quién se llevó a mi hermano?, ¿la vida o el tiempo? No presté atención. Pensé que Dani iba a vivir para siempre.

Hoy me encuentro a mis casi sesenta años y me detengo a pensar sobre el transcurso de mi vida. Fue un suspiro. Me encantaría poder acordarme de muchas cosas más para poder revivirlas, pero estoy viviendo aquí y ahora, disfrutando de mi propio futuro: mis nietos. Cuando estoy con cada uno de ellos voy cargando recuerdos para mi ancianidad.

Dicen que hay quince minutos, antes de morir, donde pasan la vida y los seres queridos. Es lo único que me quiero llevar.

 

Alejandra Busconi

10/7/2024

 

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