martes, 12 de mayo de 2026

La foto



Papá:

        Me detengo ahí, en esa foto que alguien sacó hoy, en el día de tu cumpleaños número ochenta y ocho. 

        Vos estás sentado en la cabecera de la mesa. La torta de crema delante de vos y la vela celeste, ya apagada. Dani te da un beso que emociona. En la imagen se manifiestan todos los sentidos... y el abrazo del amor más puro que se haya visto jamás.

       Tal vez este sea tu último cumpleaños o quizás vivas diez años más. 

      En esa foto veo el paso del tiempo, que no puedo creer, que no me entra en la cabeza porque vos "sos" aquel hombre alegre y lleno de energía con el que estuve enojada tanto tiempo, con el que no supe comunicarme ni pude ser cariñosa. Sos ese tipo cabrón que me defendió aquel día de un automovilista furioso porque yo le había rozado el auto. También, aquel que esperaba durante horas que Dani terminara la clase de natación o el que se venía con las bolsas pesadas del supermercado y las manos retorcidas del dolor. Sos el abuelo enamorado de sus nietos. El que me hacía reír en las misas de los domingos mientras Dani hacía las actividades con los boyscouts: no te sabías los rezos y murmurabas cualquier cosa en voz baja. Sos el que hablaba y hablaba sin parar y, ahora, está tan callado. El que caminaba siempre apurado queriendo llegar a quien sabe dónde y ahora tiene el  paso lento e inestable. Sos el que conversaba con todos los comerciantes y vecinos y ahora... ni siquiera mira por la ventana.

    Hago el esfuerzo de recordar una anécdota durante mi adultez pero no la encuentro. Lo que veo es  un camino largo hacia el pasado donde no hay contenido en nuestras charlas, solo tus monólogos. Eso ya no importa. 

    Vuelvo a mirar la foto. Veo ese abrazo desinteresado y perfecto, de amor incondicional y no hay nada más que agregar.

 

ALEJANDRA 21/3/2021

(Papá falleció un mes y quince días después de haber escrito este texto)

 

 

 



10 de mayo de 2021-10 de mayo de 2026


 
Hoy hace cinco años, te fuiste para siempre.

¡Fue el peor día de mí vida!
Te extraño cada día más.
Mi corazón sigue partido. Jamás voy a poder curar esa grieta que siento día a día.
El día de tu fallecimiento, me di cuenta de que no existió amor más grande para mí. Perdí el sentido de mí vida, pero de a poco lo voy recuperando, siguiendo el camino que vos me indicaste.
💔❤️‍🩹

martes, 5 de mayo de 2026

EL RITUAL DE PAPÁ


 

Hoy es sábado. Papá volvió de San Juan hace como dos días. En un rato, nos vamos a las montañitas de la avenida General Paz porque mamá va a limpiar y hacer la comida.

Dani está sentado en el piso con las revistas del Pato Donald murmurando sus pensamientos. Papá está preparando para afeitarse. Tengo ocho años y me encanta mirar toda la ceremonia: primero prende la hornalla de la cocina y hierve agua. Después se prepara la brocha que tiene unos pelitos suaves, la crema de afeitar, la maquinita con la gillette y la toalla chiquita. Mientras papá va a buscar el agua caliente yo agarro la brocha y me la paso por la cara ¡Qué rico perfume tiene y qué suave es! Ahí viene papá. Se pone frente al espejo con todo listo y empieza a hacerse espuma con la brocha, parece un poco apurado, pero lo hace bien: moja la brocha en el agua caliente y después en la crema y se forma una espuma espesa. Papá sigue mirando el espejo, con sus ojos tan claros y tan brillantes como un diamante. Yo estoy en la puerta del baño mirándolo hacia arriba porque él es muy alto. No me habla, para nada, pero me gusta el ruidito de la crema que recorre su cara. Cada tanto me hace chistes como que es un viejo barbudo, o hace muecas graciosas para que yo me ría.  Ahora agarra la maquinita y empieza a sacar toda la espuma… ¡Ese ruidito es el mejor! Siento cada afeitada y no se olvida de ningún rincón de la cara. Se deja las patillas, bastante largas y rubias, como su pelo. Sigo sintiendo el olor de esa crema que después, cuando me acerco, no se le va y me gusta. Su cara va quedando con una mezcla de colores: el rojo de la sangre, lo blanco de la espuma y su piel. Después se enjuaga y se seca con la toalla, varias veces, con cuidado, porque siempre le queda una herida. Me preocupa un poco que se lastime. Cuando termina, le pido que me deje tocarle los cachetes, tan suaves e impecables.

Mejor me voy a vestir. Me quiero poner mis pantalones cómodos y el pullover abrigado porque afuera hay un poco de viento. Me gusta el viento.

 

ALEJANDRA BUSCONI

1º/3/2021

 

 

La foto

Papá:         Me detengo ahí, en esa foto que alguien sacó hoy, en el día de tu cumpleaños número ochenta y ocho.          Vos estás sentado...