A su manera
Dani se aburría con las conversaciones familiares. Hablábamos de un tema y
de repente él salía con algo totalmente distinto: una serie de televisión, una
película, algún amigo o cualquier cosa. En realidad, hacía alusión al tema, lo
exteriorizaba de esa manera y yo era su intérprete.
Dani escuchaba música casi todos los días. Armaba listas de canciones de
acuerdo a sus estados de ánimo: si estaba contento, escuchaba canciones
optimistas; si estaba enamorado, escuchaba todas las canciones de amor; para
los cumpleaños, canciones de felicidad; si tenía alguna preocupación, en las
canciones había una palabra alusiva al tema. Como no lo podía decir, lo hacía
de esa forma. Por eso le gustaba tanto Palito Ortega, por su simpleza. Además su
carita transmitía sus enojos o alegrías, sus silencios o su euforia.
Sé que vivía condicionado. Debía cumplir con los mandatos de sus padres. No
podía decidir hacia dónde ir, qué ropa usar, qué o cuando comer. A su manera luchaba
bastante contra eso. A veces me lo podía decir.
Por suerte los últimos diez años de su vida venía para mi casa todos los
días feriados: le daba a elegir qué comer, qué hacer y le decía que no hacía
falta hacer ningún quehacer, que no tenía obligación.
Sé que Dani, mi amado hermano, ahora es un alma libre.
ALEJANDRA BUSCONI
4/8/2021

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